Fue realmente increíble como tu voz inundó en mi ser como una dulce melodía de rock en aquel local vacío; vacío como yo estaba antes de que llegaras, vacío como mi corazón antes de oír tu voz, vacío como mi vida después de que te fueras; esa maravillosa voz que acarició lentamente mis oídos y me dejó en un estado de fascinación absoluto. Tu voz, ella, le cortó las alas a mis mariposas y ahora ya no tienen donde volar, lo único que se preguntan es que harán sin tu voz cada día del resto de sus vidas.
Has destruido la muralla que levanté entre mi corazón y tu orgullo, entre mi amor y el tuyo. He recaído en ti, otra vez. He perdido la cuenta de todas las veces en las que he vuelto a tus manos para intentar que me quisieras, he perdido la cuenta de todas las veces que he vuelto y he abandonado, he perdido la cuenta de todas las veces en las que mi amor le ha echado una carrera al tuyo y ha ganado. He deseado millones de veces que mi amor no ganara esa carrera infernal, que se cansara y se quedara a la mitad, que abandonara como tú lo hiciste nada más empezar; pero mi amor ha sido fuerte y ha luchado hasta el final, hasta casi ganar, hasta casi creerse que era correspondido.
Jamás podré explicarle a mi corazón porqué decidiste irte cuando ya te había dado un trocito de él, jamás podré explicarle a mi amor que nunca volverás aunque casi ganara esa carrera infernal para luchar por tu amor, jamás podré entender como has vuelto a mí con la fuerza de nueve mil huracanes después de tirarte al vacío de mi olvido.
Y joder, mira que decidí no volver a hacerlo, mira que decidí no volver a escribirte, pero siempre tienes el punto final de todos mis escritos, siempre vuelves, aunque no quiera; siempre estás, aunque no te vea; siempre me abrazas, aunque no quieras; siempre, como siempre.
Jamás podré explicarle a mi corazón porqué decidiste irte cuando ya te había dado un trocito de él, jamás podré explicarle a mi amor que nunca volverás aunque casi ganara esa carrera infernal para luchar por tu amor, jamás podré entender como has vuelto a mí con la fuerza de nueve mil huracanes después de tirarte al vacío de mi olvido.
Y joder, mira que decidí no volver a hacerlo, mira que decidí no volver a escribirte, pero siempre tienes el punto final de todos mis escritos, siempre vuelves, aunque no quiera; siempre estás, aunque no te vea; siempre me abrazas, aunque no quieras; siempre, como siempre.

