Ahora lo veo todo mucho más claro después de la maldita resaca de todos los domingos, seguida de está jodida noche, bebiendo una copa tras otra de tu licor favorito para intentar olvidar(te), y sin embargo, he empezado a recordar todas aquellas cosas que decían que me quedara contigo y no con nadie más, y es que simplemente me gustabas, tu forma de andar por la calle, indiferente a todas las cosas que pasaban a tu alrededor, con las manos metidas en los bolsillos de aquellos pantalones vaqueros que te quedaban tan bien, siempre con los cascos puestos y sonando cualquier canción de Nirvana a todo volumen, mirando al suelo, como si te fueras a encontrar el mayor tesoro de toda la historia tirado en la calle, o como cuando cruzabas los pasos de peatones pisando tan solo las líneas blancas porque decías que daba buena suerte, o como cuando me viste por primera vez, sentado en el césped de aquel parque que tanto te gustaba, y me sonreíste como si supieras que ibas a ser mi escalera al cielo. Y desde ese día, todas tus manías se convirtieron también en mías, el ir por la calle indiferentes a todo nuestro alrededor y tan sólo pensando en nosotros dos, con una mano metida en el bolsillo y la otra entrelazando tu mano, cada uno con un casco y escuchando 'About a girl' a todo volumen y tú pensando, que ya habías encontrado a aquella amiga que te prestara atención, mirándonos a cada instante para no olvidarnos y sentarnos en el césped de tu parque favorito y hacerme cosquillas hasta hacerme llorar de la risa porque decías que te encantaba verme reír de esa forma tan descontrolada, y después, quedarnos tumbados y abrazados, abrazados tan fuerte que todas nuestras ganas de querernos se hacían más fuertes aún.
Creo que nunca llegaste a comprender que tú eras mi oasis en medio del desierto, que hacías de mis tormentas una inmensa calma, qué hacías de todos mis defectos una razón más para quererme. Y es que tu huida y tu ausencia tan desprevenida, me han dejado aquí, pensando en cómo me pudiste dejar de querer tan rápido, después de haberme repetido millones de veces que me querías más que a tu libro favorito, aquel que te habías leído tantas veces que ni lo recuerdo, intentando comprender porque te fuiste aquel día, sin mirarme a la cara porque no soportabas verme llorar, diciéndome que lo sentías pero que ya no podías más y que tenías que abandonar(me).
Y ahora, cada vez que tomo una copa de tu licor favorito, brindo con la soledad que me dejaste y le pregunto si alguna vez ella también me va a abandonar, y lo jodido, es que me vuelve a llenar la copa una vez más.
Creo que nunca llegaste a comprender que tú eras mi oasis en medio del desierto, que hacías de mis tormentas una inmensa calma, qué hacías de todos mis defectos una razón más para quererme. Y es que tu huida y tu ausencia tan desprevenida, me han dejado aquí, pensando en cómo me pudiste dejar de querer tan rápido, después de haberme repetido millones de veces que me querías más que a tu libro favorito, aquel que te habías leído tantas veces que ni lo recuerdo, intentando comprender porque te fuiste aquel día, sin mirarme a la cara porque no soportabas verme llorar, diciéndome que lo sentías pero que ya no podías más y que tenías que abandonar(me).
Y ahora, cada vez que tomo una copa de tu licor favorito, brindo con la soledad que me dejaste y le pregunto si alguna vez ella también me va a abandonar, y lo jodido, es que me vuelve a llenar la copa una vez más.

